Primero, entender de qué podemos reírnos
Parto de la información que me facilita el cliente y después sigo tirando del hilo con preguntas, cuestionarios, conversaciones y, cuando hace falta, investigación propia sobre las personas, la empresa, el sector o el contexto del evento.
Cuanta más información relevante consigo y más trabajadas están estas fases previas, más posibilidades tengo de encontrar conexiones inesperadas, contradicciones y buenos enfoques para el guion.
Y no todo tiene que pesar lo mismo: acordamos qué temas interesa desarrollar más, cuáles tocar de pasada y cuáles es mejor dejar fuera.
























